- ¿En qué orden ver este ciclo de terror juvenil de los 80?
- Empieza por Noche de miedo (1985) y Jóvenes ocultos (1987), las más ligeras y pop; sigue con Near Dark (1987) para el giro áspero; mete El terror no tiene forma (1988) como monstruo puro; y cierra con Cementerio viviente (1989), el horror más serio y desolador de los cinco.
- ¿Qué tienen en común estas cinco películas?
- Son terror comercial de la segunda mitad de los 80, dirigido a un público joven y apoyado en efectos prácticos. Recorren vampiros (Noche de miedo, Jóvenes ocultos, Near Dark), un monstruo caído del cielo (El terror no tiene forma) y el salto al horror serio de la adaptación de Stephen King (Cementerio viviente).
- ¿De qué trata Jóvenes ocultos (The Lost Boys)?
- Trata de dos hermanos que se mudan a una ciudad costera de California y descubren que una pandilla de motoristas nocturnos esconde una condición vampírica. Dirigida por Joel Schumacher en 1987, usa el vampirismo como metáfora de la pertenencia adolescente y del deseo de no crecer, con estética pop y banda sonora icónica.
- ¿Cuánto dura Cementerio viviente?
- Cementerio viviente (Pet Sematary, 1989), dirigida por Mary Lambert, dura 103 minutos. Adapta la novela de Stephen King sobre una familia cuya casa linda con un terreno que devuelve a la vida lo que se entierra en él, aunque nunca igual que antes.
- ¿Cuál es la más terrorífica del ciclo?
- Cementerio viviente es la más dura y perturbadora, porque abandona la comedia de las otras y convierte el terror en duelo y culpa. Near Dark es la más brutal en violencia física. Frente a ellas, Noche de miedo y Jóvenes ocultos ofrecen sustos con humor y estilo.
- ¿Son estas películas aptas para niños?
- No del todo: aunque el tono es juvenil, hay gore, violencia y, en el caso de Cementerio viviente, imágenes muy angustiosas. Son terror para adolescentes y adultos. Si buscas horror más suave para menores, echa un vistazo a nuestro ciclo /ciclos/traumas-infantiles-de-videoclub.
- ¿Por qué hay dos películas de vampiros de 1987 en el ciclo?
- Porque Jóvenes ocultos y Near Dark demuestran dos caras opuestas del vampirismo ochentero en el mismo año: una pop, estilizada y luminosa; la otra sucia, nómada y brutal. Verlas seguidas revela lo elástico que era el subgénero en la segunda mitad de la década.